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El otro tráfico: el comercio ilegal de fármacos

El decomiso de medicamentos ilegales aumentó un 1.000 % entre 2021 y 2022, según datos del Instituto de Salud Pública. Sin embargo, la ley que busca endurecer las sanciones por la venta irregular de medicamentos permanece estancada en el Senado desde julio de 2024 a pesar de la veintena de urgencias que ha puesto el Ejecutivo. En paralelo, en ferias libres y plataformas digitales, el comercio ilegal de remedios se expande sin fiscalización.

El paisaje urbano de la informalidad farmacéutica

Basta con un simple paseo por la calle para comprobarlo: la venta ilegal de medicamentos se ha vuelto parte del paisaje urbano. En ferias libres, persas, a la salida de estaciones de metro o incluso a un clic de distancia en redes sociales e internet, los fármacos circulan sin control ni regulación. Antibióticos, analgésicos, ansiolíticos, antidepresivos y hasta medicamentos de uso restringido se ofrecen como si se tratara de cualquier producto de consumo masivo.

En un recorrido por las doce ferias de la comuna de Peñalolén, se identificaron entre 12 y 15 puestos dedicados abiertamente a la venta ilegal de medicamentos. A simple vista, parecen parte del paisaje habitual: una mesa improvisada, cubierta con un mantel cualquiera, sobre la que se disponen decenas de cajas organizadas por tipo, tamaño o color, como si fueran frutas o calcetines. Paracetamol, ibuprofeno, loratadina y hasta zopiclona —un fármaco que requiere receta médica— comparten espacio con juguetes, artículos de aseo y productos del hogar.

En muchos casos, los medicamentos son expuestos al sol durante horas, sin ningún tipo de conservación adecuada ni control sobre sus fechas de vencimiento. No hay refrigeración ni condiciones sanitarias mínimas.

Desde el municipio de Peñalolén reconocen que este fenómeno no es exclusivo de la comuna. “Lamentablemente, es una complejidad presente en prácticamente todas las ferias del país, y Peñalolén no es la excepción”, señala Gabriela Rosende, directora de la Inspección Municipal. Según explica, el departamento realiza verificaciones y, en caso de detectar irregularidades, deriva los antecedentes a Carabineros para coordinar operativos conjuntos que permitan frenar este tipo de delitos en las ferias, consideradas parte del patrimonio comunal.

El puesto funciona en plena vía pública, sin autorización ni supervisión. El vendedor, vestido con ropa informal, acomoda la mercancía con total normalidad, mientras los transeúntes circulan indiferentes, como si aquello fuera parte del paisaje cotidiano. A ratos el puesto se llena de compradores, quienes se quedan unos minutos más luego de la transacción. Los vendedores de fármacos en las ferias no solo venden medicamentos de forma irregular, además fuimos testigos de cómo también indican dosis y recomendaciones.

A solo unos metros, una patrulla de Seguridad Municipal permanece estacionada, sin intervenir. La escena retrata una práctica que, aunque ilegal y riesgosa, se ha vuelto rutinaria. La venta informal de medicamentos —fuera de farmacias, sin receta, ni control— se ha instalado como un negocio tolerado, pese a las graves implicancias que tiene para la salud pública.

Desde el municipio aseguran que sí se han realizado operativos para combatir la venta ilegal en las ferias libres, aunque reconocen que su frecuencia depende de la coordinación con distintas entidades. “Los operativos se coordinan con Carabineros, el Instituto de Salud Pública y otras organizaciones, y su periodicidad varía según la disponibilidad”, explica Rosende. En ese contexto, destacan que, en ocasiones, los procedimientos han tenido efectos visibles. “Muchas veces, en colaboración con los propios comerciantes de feria, logramos que quienes venden estos productos se retiren del lugar”. Aun así, reconocen que se trata de una tarea compleja, ya que vuelven a instalarse, lo que requiere constancia para generar un impacto sostenido en el tiempo.

Luis Moya, delegado del persa de Avenida Grecia —la feria más grande de Peñalolén y donde trabaja desde hace 50 años—, afirma que han solicitado mayor presencia de seguridad municipal. “Hemos pedido más autos rojos [vehículos de Seguridad Municipal], pero ahora, con el problema del nuevo alcalde y la deuda de 9.100 millones… eso lo repite en todas las reuniones”, comenta con frustración. “Hemos pedido mayor seguridad y fiscalización, porque no se ha hecho”, reclamó la delegada de la feria de Avenida El Valle en una reciente reunión con el alcalde Miguel Concha. Desde la feria de Las Perdices, su representante fue más tajante: “No podemos hacer nada”, admite, y agrega que la venta de medicamentos “le da mala fama a la feria”.

Riesgos a la salud pública

Según un informe de farmacovigilancia del Instituto de Salud Pública “falsificar medicamentos “legales” es mucho más atractivo que traficar con cocaína u otras drogas ilícitas, porque las autoridades persiguen menos este delito y el dinero entra rápidamente a un circuito donde se blanquea con rapidez”. Y el Instituto de Salud Pública señala que: “los medicamentos que son vendidos fuera de un establecimiento farmacéutico, se consideran productos falsificados, porque no es posible garantizar su calidad, seguridad y eficacia”.

Además, presentan un riesgo para la salud porque “al estar mal almacenado se puedan generar compuestos tóxicos dentro del medicamento que puedan generar distintos efectos adversos desde síntomas estomacales como náuseas implicar un impacto por ejemplo en la respiración o el paciente que tienen muchos factores de riesgo o muchas enfermedades de base incluso pudiese provocar complicaciones mayores como una arritmia o incluso un paro cardiorrespiratorio”, advierte Francisco Álvarez, ex Seremi de Salud y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello.

Venta de recetas y fármacos a un clic de distancia

Nos trasladamos a un territorio sin fronteras físicas, más allá de las ferias o los límites comunales de Peñalolén. Se trata del mundo digital, donde Internet ha abierto una nueva dimensión para el comercio ilegal de medicamentos. En plataformas de compraventa, grupos cerrados de Facebook y aplicaciones de mensajería, abundan publicaciones que ofrecen desde recetas médicas retenidas hasta fármacos con estrellas verdes y rojas —símbolos que advierten sobre su potencial adictivo y el nivel de control que requieren para su venta. Estas vitrinas digitales operan con total impunidad, facilitando el acceso a medicamentos regulados sin ningún tipo de fiscalización sanitaria.

Pese a estas restricciones, en redes sociales circulan libremente productos como supresores del apetito, benzodiacepinas y jarabes para la tos —todos marcados con estrellas—, ofreciendo acceso fácil a medicamentos que deberían estar bajo resguardo. Para que las publicaciones no sean bajadas o detectadas fácilmente, se utiliza un lenguaje particular. Al clonazepam le dicen trencitos, a los jarabes chamito.

     

Una de las prácticas más llamativas que se detectó en redes sociales fue la venta de recetas médicas a cheque, ofrecidas abiertamente a través de publicidad pagada. Estas publicaciones presentan la receta como una vía “más segura” para acceder a medicamentos que exigen prescripción médica, eludiendo así los controles formales del sistema de salud.

Para verificar cómo operan, establecimos contacto a través de WhatsApp con “Telemedchile”, haciéndonos pasar por un comprador interesado en adquirir algún medicamento para bajar de peso. Las marcas más ofertadas son Sentis y Elevenir, ambas de venta restringida por contener Fentermina. La respuesta que obtuvimos fue reveladora: “Sí, vendemos solamente la receta por ahora porque el medicamento lo traen de Perú y es falsificado, entonces preferimos que ustedes se cercioren de que es real el producto y lo compren en farmacia”.

Lo más alarmante es que el Instituto de Salud Pública advirtió el aumento del uso de estos fármacos hace nueve años atrás: “Este fármaco actúa produciendo disminución o supresión del apetito, se despacha contra receta cheque y se usa para el tratamiento a corto plazo de la obesidad. En Chile el producto más consumido y conocido se llama SENTIS y las principales reacciones adversas que se le asocian son: insomnio, irritabilidad, golpe de calor, xerostomía (boca seca) y hemorragia, entre otros. La Fentermina ha aumentado mucho su consumo los últimos 5 años, pasando de 3.565 cajas el 2012 a 970.574 el 2017“.