Residentes denuncian ruidos, plagas y deterioro estructural por faenas en Las Parcelas 7950, mientras la empresa defiende sus medidas técnicas y asegura que reparará algunos daños detectados.
El pasado 27 de abril de 2026, vecinos del sector Alborada, en la comuna de Peñalolén, realizaron una manifestación para denunciar los impactos que —aseguran— ha generado la operación de la empresa Fe Grande tras más de un año de obras vinculadas a la ampliación de un centro de bodegaje ubicado en Las Parcelas 7950.
La disputa se centra en denuncias por plagas de roedores, ruidos molestos, vibraciones y daños estructurales en viviendas colindantes, afectando principalmente a adultos mayores residentes del sector. A través de documentos técnicos y actas de reuniones municipales revisadas por este medio, es posible contrastar versiones de los vecinos con las respuestas entregadas por la empresa.
Precisión sobre participación de vecinos de Nueva Palena
Tras la publicación inicial de los hechos, la presidenta de la junta de vecinos Nueva Palena aclaró que su organización no participó de la manifestación del 27 de abril. Según explicó, durante la protesta algunos asistentes señalaron representar a vecinos de Alborada y Nueva Palena; sin embargo, posteriormente la dirigenta precisó que la junta de vecinos Nueva Palena no convocó ni formó parte de la movilización.
La representante vecinal sostuvo que solo una residente de Villa Unida Nueva Palena asistió a la manifestación, pero lo hizo a título personal y no en representación de la organización. Además, afirmó que actualmente mantienen conversaciones con la empresa Fe Grande para abordar los daños derivados de las obras y buscar soluciones para los vecinos afectados.
Plagas e insalubridad: el conflicto por los roedores
Desde el inicio de las obras en 2025, vecinos de Alborada han denunciado un aumento sostenido de roedores, situación que atribuyen a los movimientos de tierra y acumulación de escombros en el predio. Los residentes aseguran que las medidas de desratización implementadas por la empresa no han sido suficientes y que el problema continúa afectando la calidad de vida de decenas de familias.
Sin embargo, documentos técnicos revisados por este medio indican que en octubre de 2025 se realizó un proceso de desratización preventiva en 33 viviendas colindantes. No obstante, actas posteriores reconocen que el procedimiento quedó incompleto en al menos 18 casas debido a dificultades para coordinar el ingreso con algunos residentes.
Ruidos y vibraciones: vecinos cuestionan cumplimiento de normas
Respecto a la fiscalización oficial, tuvimos acceso a un acta de inspección realizada por la SEREMI de Salud el 3 de diciembre de 2025. En dicho documento, la autoridad sanitaria constató que la obra cumplía con la normativa de seguridad y saneamiento básico, destacando medidas de mitigación como la humectación de caminos internos cuatro veces al día para reducir el polvo. Además, el informe oficial validó la existencia de un muro de siete metros de altura diseñado para absorber ruidos y confirmó que la empresa mantenía al día sus operativos de desratización, registrando el último procedimiento en las casas colindantes el 23 de octubre de ese año
Otro de los puntos más conflictivos corresponde al impacto acústico y las vibraciones generadas por maquinaria pesada utilizada en las obras, entre ellas excavadoras y rodillos compactadores.
Los residentes de Villa Alborada acusan ruidos constantes, incluso fuera de horarios permitidos, además de vibraciones que provocarían movimiento de muebles y preocupación por posibles daños estructurales en sus viviendas. Uno de los casos que marcó el conflicto fue el de un niño electrodependiente residente en calle Alborada, cuya familia denunció afectaciones por el polvo en suspensión y las vibraciones generadas por las faenas.
Sin embargo, informes acústicos realizados entre septiembre y octubre de 2025 concluyeron que las emisiones sonoras no superaban los límites establecidos en el Decreto Supremo N°38/11 del Ministerio del Medio Ambiente para horario diurno.
Respecto de las vibraciones, un estudio técnico aseguró que los niveles registrados se encuentran bajo el umbral considerado como daño estructural. Sin embargo, el documento recomendó operar maquinaria de compactación en “baja frecuencia” para disminuir la percepción de molestias entre los vecinos.
Daños estructurales y disputas por responsabilidades
El deterioro de viviendas colindantes es uno de los puntos de mayor tensión entre residentes y la empresa.
Reclamos de los vecinos: Habitantes de Alborada denuncian grietas, hundimientos de terreno y daños en muros medianeros que atribuyen directamente al uso de maquinaria pesada en el sector.
Argumentos de la empresa: Fe Grande ha condicionado parte de los catastros técnicos a que los propietarios presenten antecedentes sobre la recepción de obras de sus viviendas. Según la empresa, varias construcciones fueron levantadas sobre muros medianeros originales, situación que —afirman— podría influir en las responsabilidades legales frente a eventuales daños.
Seguridad y focos de incivilidades en Volcán Antuco
Vecinos también cuestionan la seguridad perimetral del proyecto, especialmente en el sector de Volcán Antuco, donde denuncian la formación de un “pasillo” entre muros que habría facilitado la instalación de rucos, consumo de drogas y asaltos.
La empresa, en tanto, señaló que evaluó remover el muro exterior, aunque finalmente decidió mantenerlo por razones técnicas. Como medida de mitigación, comprometió el relleno del espacio con bloques de hormigón de gran tamaño y mejoras en iluminación.
Desde Fe Grande además precisaron que el proyecto y sus procesos han sido fiscalizados tanto por la Municipalidad de Peñalolén como por la Seremi correspondiente durante el desarrollo de las obras.
Asimismo, aclararon que el centro logístico no cerrará sus operaciones en 2026. Según indicaron, las obras de construcción principales ya finalizaron y actualmente el proyecto se encuentra en etapa de terminaciones, las que concluirán a mediados de este año.

