Sr. Director:
El alcalde de Peñalolén ha anunciado que exentar contribuciones a adultos mayores costaría $1.270 millones, equivalente a todo el presupuesto de ayuda social del municipio. Es una cifra política, noC presupuestaria. Tres hechos lo demuestran. Primero, los $1.270 millones no califican como pérdida. El cálculo del alcalde podría asumir que el 7,1% de los adultos mayores tiene propiedad que genera impuesto territorial.
Segundo, el municipio destina el 1% de su presupuesto a gasto social directo. Del presupuesto 2025 de $104.884 millones (recordemos que el presupuesto 2026 fue rechazado por los concejales, el municipio continúa operando con el presupuesto del año anterior prorrogado, pero solo para gastos de funcionamiento básico), apenas $1.100 millones van a ayuda social.
Tercero, y esto es lo vergonzoso: endosarles a los adultos mayores una responsabilidad que no nace de la exención, sino de la propia gestión municipal. El municipio arrastra un déficit acumulado de $17.839.038.101 de los cuales, si cerca de $12.000 millones corresponden a la administración anterior, al menos $5.000 millones ya pesan sobre la actual, mantiene además una deuda flotante 2025 sin reconocer por $3.031.801.792 y cerró el primer trimestre con un déficit de caja de $861.290.473, proyectado en torno a $3.400 millones a diciembre. Ese cuadro fiscal, por sí solo, desmiente que el problema sean las exenciones a los adultos mayores.
A eso se suma una administración que tampoco ha corregido sus prioridades de gasto: el municipio incumple la Ley 20.922 al destinar 47% del gasto en personal a contrata, cuando el máximo legal es 40%; solo el gabinete del alcalde cuatro personas, a marzo de 2026 implica $191.749.068 al año, mientras asesores y secretarios de concejales suman otros $240 millones anuales. En paralelo, durante este período se han pagado más de $844 millones en desvinculaciones, muchos de esos cargos luego reemplazados, y los gastos asociados a judicialización rondan los $194 millones al año.
Varios de estos antecedentes constan en el Informe de Control de marzo de 2026, firmado por su propia directora de Control; otros obran en solicitudes de transparencia. La exención para adultos mayores no causa el déficit. El alcalde lo causa. Y resulta mucho más rentable culpar a los adultos mayores que reconocer que, bajo su gestión, el déficit crece en todas las dimensiones.
Aquí está el punto: mientras debate $1.270 millones en exenciones, el municipio experimenta un déficit de caja de $861 millones cada 90 días. Si sigue este ritmo, en diciembre tendrá insolvencia técnica (y un déficit proyectado de sobre $3.400 millones). ¿Y qué dirá el alcalde entonces? “Es culpa de la exención”.
Los adultos mayores de Peñalolén no son un problema fiscal que resolver. Son ciudadanos que construyeron esta comuna durante toda una vida y ya pagaron impuestos por años. Exentarlos de contribuciones no es un lujo presupuestario: es un reconocimiento de deuda. El alcalde debería aprender a diferenciar entre justicia social y mala administración. Y el municipio merece un alcalde que mire los números, no que los esconda.
Antonio Vásquez Améstica
@antonio.vasquez.penalolen
Fundador Movimiento No + delincuencia Peñalolén

