PeñalolenPolicial

Crisis de seguridad en Río Claro: Vecinos exigen detención de delincuente y rechazan cierre de comedor comunitario

Mientras el alcalde propone clausurar un centro de ayuda social para ahuyentar a los delincuentes, los residentes denuncian ataques a adultos mayores y robos de infraestructura básica en Las Parcelas.

Los habitantes de los sectores de Río Claro y Las Parcelas se encuentran en pie de guerra contra la creciente delincuencia que afecta a sus barrios. Ante la falta de soluciones definitivas por parte de las autoridades, la comunidad demanda la prisión efectiva de un sujeto que ha sembrado el terror en la zona, oponiéndose tajantemente a la propuesta municipal de cerrar el comedor comunitario local como medida de presión para expulsar a los malhechores.

La propuesta municipal

El alcalde Miguel Concha ha sido enfático en su postura ante la crisis de seguridad. En conversaciones directas con los afectados, el edil manifestó que “vamos a cerrar el comedor para que se vayan… ha sido demasiado”. Según la autoridad, esta acción forzaría la salida del principal sospechoso, quien suele alimentarse y vivir cerca del recinto. No obstante, el alcalde ha reafirmado su decisión asegurando que “cerrando el comedor van a irse”.

Esta medida ha encontrado una fuerte resistencia entre los residentes. Juliana, una de las vecinas que ha centralizado las denuncias, cuestiona la lógica detrás de la clausura de un servicio esencial. “Siento que la única solución válida es que este tipo se vaya detenido”, afirmó Juliana, añadiendo que “no siento que cerrar un comedor comunitario, donde yo he visto que familias con niños van a comer, se cierre porque el alcalde crea que esta sea una solución”. La situación es paradójica, ya que el delincuente incluso ha robado dentro del mismo comedor, provocando su cierre temporal por falta de insumos.

Violencia desatada contra adultos mayores

La urgencia de los vecinos nace de una escalada de violencia que no parece dar tregua. Se ha reportado que un residente de la tercera edad ha sido asaltado en tres ocasiones por el mismo individuo. El sentimiento de vulnerabilidad es compartido por otros habitantes del sector; un vecino que reside junto al refugio del delincuente relató recientemente el robo de su infraestructura básica: “Hace dos días entraron a robarme las cañerías del agua caliente… siento rabia e impotencia porque nadie hace nada”.

Además de los robos, la comunidad denuncia que la pareja protagonista de estos hechos ha transformado la ciclovía en un foco de incivilidades. Los residentes aseguran que “prenden fogatas a seguido, pelean todas las noches” y realizan actos contra el pudor en la vía pública, registros que han sido captados en video por “muchos vecinos” como prueba de la situación.

Falta de respuestas razonables

A pesar de que asesores municipales y algunos concejales han tomado contacto con los afectados, la percepción general es de estancamiento. Los vecinos señalan que las promesas de las autoridades suelen quedar en un “veremos” que no resuelve el problema de fondo. Por ahora, la exigencia de la comunidad es clara: no se debe castigar a los beneficiarios de la ayuda social, sino que se debe “meter preso y sacarlo de la ciclovía” a quien comete los delitos.