Señor Director:
En los últimos días se ha conocido una noticia que debería preocupar profundamente a toda la comunidad: el municipio de Peñalolén enfrenta un déficit que superaría los 16 mil millones de pesos.
No estamos hablando de un simple problema contable ni de un error técnico en una planilla. Estamos hablando de recursos públicos que pertenecen a los vecinos y vecinas de nuestra comuna.
Ese dinero debía estar destinado a mejorar la seguridad en los barrios, fortalecer programas sociales, apoyar a las organizaciones comunitarias y responder a las necesidades de miles de familias que día a día luchan por salir adelante.
Por eso es importante decirlo con claridad: cuando faltan 16 mil millones en el municipio, no falta dinero en una cuenta; faltan oportunidades para nuestra gente.
El alcalde Miguel Concha ha anunciado acciones legales para esclarecer eventuales responsabilidades en la gestión anterior encabezada por la exalcaldesa Carolina Leitao. Esa investigación es necesaria, porque la ciudadanía tiene derecho a saber qué ocurrió.
Pero este caso abre una pregunta política que no puede ignorarse: ¿Cómo se llega a un déficit de 16 mil millones sin que nadie haya encendido las alarmas antes?
Un déficit de esta magnitud no aparece de un día para otro. No nace de un error aislado ni de un simple cálculo equivocado. Es el resultado de decisiones acumuladas durante años, compromisos financieros adoptados y controles que aparentemente no funcionaron.
Aquí hay otro punto que no puede omitirse.
La ley establece que el Concejo Municipal tiene la responsabilidad de fiscalizar la gestión del alcalde, revisar los presupuestos y aprobar las modificaciones presupuestarias. Por lo tanto, cuando aparece un hoyo financiero de esta magnitud, también corresponde preguntarse qué ocurrió con esos mecanismos de control político.
Porque cuando los controles fallan, la política pierde credibilidad.
Pero lo más grave es otra cosa.
Cuando un municipio enfrenta un déficit millonario, quienes pagan el costo no son los políticos. Lo pagan los vecinos.
Lo pagan los programas sociales que se reducen.
Lo pagan las inversiones en los barrios que se postergan.
Lo pagan las organizaciones comunitarias que ven disminuir el apoyo municipal.
Por eso hay una frase que hoy resume lo que está ocurriendo en nuestra comuna:
“Un déficit de 16 mil millones no es solo un problema financiero: es una deuda social con los vecinos de Peñalolén”.
Peñalolén es una comuna construida con el esfuerzo de miles de familias trabajadoras y con dirigentes sociales que durante décadas han luchado por vivienda, dignidad y oportunidades para sus sectores.
Por eso hoy la comunidad tiene derecho a exigir algo muy simple pero fundamental:
cuentas claras, responsabilidades claras y transparencia total.
Porque cada peso del municipio pertenece a los vecinos.
Y cuando esos recursos se administran mal, no solo se pierde dinero: se pierde confianza y se pierde desarrollo para la comuna.
Peñalolén merece saber la verdad.
Porque cuando faltan 16 mil millones en el municipio, no estamos frente a un simple error administrativo.
Estamos frente a una deuda con los vecinos de nuestra comuna.
Juan Vera Carrasco, dirigente social de Peñalolén.
Presidente Movimiento Autónomo de Vivienda (MAV).
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